Formas de ver el mundo

Hay dos formas de ver el mundo, una buena y la otra repugnante. La teoría de Darwin es mentira cochina y no me refiero a que descendamos del mono, porque por mi como si venimos de los rinocerontes. Lo que me molesta es el darwinismo social, malvada teoría que sostiene que las jerarquías sociales existentes son el resultado de la selección natural. Esta es la mala (lo aclaro por si hay algún neoliberal en la sala).

Así, la actual teoría evolutiva es una idea que les encanta a los hombres blancos, ricos y políticamente poderosos, esos a los que debería despreciar cualquier persona de bien. Estos “señores” justifican de forma pseudociéntífica a través del darwinismo social sus posición privilegiada en la sociedad. Es decir, no es que la acumulación de riqueza y poder sea la consecuencia de años y generaciones de robos, explotaciones, machismos y racismos, sino que, para ellos, es consecuencia de la evolución.

Si no fuese tan tremendo daría hasta la risa. Y no se puede culpar únicamente a Darwin, porque el ensayo de Thomas H. Huxley (La lucha por la existencia) se ha convertido en la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes.

Pero esta gente no tiene en cuenta (y no precisamente de forma casual) que en la naturaleza existen otras realidades, como el apoyo mutuo, que se define como “la acción por la que dos o más seres trabajan para resolver problemas con el objetivo de obtener beneficios para todos los involucrados”. O lo que es lo mismo, cooperación en aras del bien común. Esta es la buena (por si siguen aquí los neoliberales).

¿Y quién desarrolló esta teoría? Piotr Kropotkin, geógrafo y naturalista ruso (1842-1921), uno de los principales teóricos del movimiento anarquista y fundador del anarcocomunismo. A veces la lectura de los clásicos devuelve la esperanza.

Según Kropotkin, la sociedad se ha creado “sobre la conciencia -aunque sea instintiva- de la solidaridad humana y de la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconsciente semiconsciente de la fuerza que la práctica común de dependencia estrecha de la felicidad de cada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos”.

Que no se nos olvide que de uno en uno somos más fáciles de controlar. De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades.

 

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2 comentarios en “Formas de ver el mundo

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