Me cago en el patriarcado y especialmente en el parlamento ruso

Hola, me cago en el patriarcado. A pesar de empezar los días con este grito de guerra, no consigo controlar la cólera. He necesitado más de 48 horas para poder escribir el post sin empezarlo con un montón de juramentos, insultos y amenazas. Es que se me hace insoportable.

Dentro de muy poco en Rusia los hombres van a poder pegar legalmente a sus mujeres e hijos, una vez al año eso sí, para imponer disciplina. Y se quedan tan anchos. Total, las mujeres y los niños no somos más que objetos que poseen los hombres, aunque en este caso algunos de los niños, los varones por supuesto, cambian de estatus al hacerse mayores. No aclara la norma si este extremo tiene lugar cuando les salen pelos en los huevos.

La historia viene de antiguo. Ejemplos del trato que se nos da hay de sobra. Cito dos: se han encontrado textos del año 1200 a.C. en China en los que se califica de mala suerte que una mujer para una niña; y en la Biblia (Deuteronomio 22, 28-29) se estipula que si un hombre viola a una mujer virgen no desposada basta con pagar dinero al padre y casarse con ella para estar en paz con el Todopoderoso.

Gran culpa de la situación la tiene la teología cristiana, enemiga acérrima de mujeres, homosexuales, igualdad, justicia o cualquier cosa que suene a avance social. Y lo hace basándose en los conceptos de natural y antinatural. Pero, como señala Yuval Noah Harari en su libro Sapiens (no me cansaré de recomendarlo), “un comportamiento antinatural, que vaya contra las leyes de la naturaleza, simplemente no puede existir, de modo que no necesitaría prohibición. Ninguna cultura se ha preocupado nunca de prohibir que los hombres fotosinteticen o que las mujeres corran más deprisa que la velocidad de la luz”.

Poco estamos avanzando o por lo menos a mi se me está haciendo muy largo el proceso. Es más, estoy segura de que no veré con mis ojos una sociedad donde hombres y mujeres tengamos los mismos derechos, pero de verdad no sobre el papel.

Encima yo sufro doble discriminación: mujer y lesbiana. ¿Se puede ser más repugnante para las mentes retrógradas? Sí, se puede. También fumo y bebo, no creo en las fronteras ni en los estados, cuando veo a un sintecho no siento ganas de prenderle fuego, no necesito un certificado oficial para querer a alguien, reciclo (mi maldad no conoce límites), me gustan los animales, creo que el que llega a jefe no es por casualidad ni por sus cualidades humanas y, casi lo peor de todo, me gusta leer.

¿Parezco buena gente? Pues no y tened mucho ojo machistas-fachas-descerebrados que os cruzáis en mi camino: tengo una mala hostia de cuidado y no hago prisioneros. Harta estoy, madre mía.

 

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2 comentarios en “Me cago en el patriarcado y especialmente en el parlamento ruso

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