Los ateos sufrimos mucho

Ser ateo no es nada fácil. Cuando truena no podemos recurrir a Santa Bárbara ni a San Antonio para encontrar las llaves. Por si esto fuera poco dramático, nos tenemos que portar bien por convicción personal y no por si vamos al infierno. No te digo ya el estrés cuando tienes una enfermedad o un problema grave y te las tienes que apañar sola, o todavía peor, confiar en la ciencia.

Pero a mi es que me mola mucho más lo del bing-bang que las estructuras piramidales. Que no me va el ambiente fascista, vaya.

Dejando a un lado la cuestión de los gustos, cuando más sufrimos los ateos y sobre todo los militantes, como es mi caso, es a la hora de jurar. No podemos decir “te los juro por dios”. Los creyentes te sueltan la frase y te dejan casi sin argumentos. Pero nosotros, pobres descreídos, ¿qué vamos a decir?

Yo he intentado lo de “te lo juro por Snoopy” y no cuela. Tampoco sirve jurar por Superman o por los Cuatro Magníficos. La gente te mira con cara de sospecha.

Ante este fracaso decidí pasarme a la tecnología y jurar “por el PIN de mi móvil” sin obtener mejores resultados. Ya crecida empecé a hacer juramentos-amenaza tipo “si miento, que se borre la wikipedia” o “si falto a la verdad, que desaparezca internet”. Aquí hubo más caras de pánico, sobre todo entre los jóvenes, pero me seguía faltando credibilidad.

También he intentado el tradicional “te lo juro por mi madre”, pero, teniendo en cuenta que siempre le he mentido a conciencia, no soy capaz de poner suficiente ímpetu.

Creo que he encontrado una solución intermedia. Ahora digo: “si miento, que te mueras ahora mismo”. Me han dicho que la frase en realidad es “si miento que me muera ahora mismo”, pero yo es que prefiero que se mueran los demás.

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4 comentarios en “Los ateos sufrimos mucho

  1. Reconozcámoslo, nos ganan en glamur, amén (huy, se me escapó) de que jurar por Dios, la virgen o las cortes celestiales, sean palomeras, hurieísticas, walhallaticas u olímpicas, es tremendamente eficaz aunque no sea más que por la amenaza de que un rayo divino nos fulmine. Bueno, eficaces, eficaces, no sé, pero glamorosas un montón. Jurar por la República, por ejemplo, no queda igual de vestido y nadie se lo va a creer, o por la libertad, más pedante que otra cosa; lo de mentar a los hijos queda muy dramático pero casi mejor les dejamos fuera de nuestra liza con la mentira. Ultimamente había pensado en jurar por los papeles de Panamá, las infantas o por el PP, que son bazas seguras, pero le rechina un poco a mi cerebro reptil. La verdad es que visto lo visto, hace años que decidí dejar de jurar, y si alguien duda de mi palabra que no se preocupe que, parafraseando a uno con los bigotes pintados (que tiene bemoles), tengo otras.

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